La historia de ‘The Father’, la película que le dio el Óscar a Hopkins

La realidad se empieza a fracturar paulatinamente, pedacito a pedacito. Las cosas dejan de estar en el lugar en el que usualmente estaban. Cambian las paredes de lugar. El desgaste es tal que hasta los rostros se confunden, dejan de ser las caras que acariciamos, que besamos, y se convierten en las caras de alguien distinto, alguien desconocido. Un hijo, una hija, un padre o una madre que son extraños, que rechazamos porque vemos en ellos peligro, pero el peligro está en la propia mente. 

La película The Father (El padre) presenta justamente ese viaje interior en la historia de un hombre de 80 años cuya percepción de la realidad se quiebra poco a poco ante nuestros ojos. Pero también narra la historia de Anne, su hija, quien intenta acompañarlo en el laberinto psicológico y emocional de la vejez.

Una reflexión amorosa sobre la frágil y fluctuante condición humana; un drama intenso y conmovedor que se anida en la verdad de nuestras propias vidas. La película es una adaptación de la exitosa obra teatral con el mismo nombre, escrita por el dramaturgo francés Florian Zeller y estrenada en París en 2012. La película se llevó en los Premios Óscar 2020 dos galardones: mejor actor (Hopkins) y guion adaptado. Obtuvo además 6 nominaciones.Le fue bastante bien en su debut, ¿cuál fue el principal reto que enfrentó?

Hubo muchos retos, ya de por sí hacer una película es muy retador. Pero diría que el principal fue hacerlo parecer lo más cinematográfico como fuera posible porque The Father es la adaptación de una de mis obras. Entonces tuve que encontrar una forma visual para contar esa historia y hacer lo que solo el cine puede hacer.

¿Qué cree que hace que tanta gente se conmoviera con la película?

Es difícil de saber. Diría que probablemente el tema. Cuando empecé a escribir esta obra, hace diez años, no tenía ningún plan de hacer una película. Incluso no estaba seguro de que la audiencia estuviera dispuesta para un viaje tan emocional. Fue más un intento de explorar mi propia experiencia en este camino. Porque la historia trata de un hombre que pierde sus barreras y yo, personalmente, fui criado por mi abuela, que fue casi mi madre. Ella empezó a sufrir de demencia cuando yo tenía 15. Era muy joven. Entonces yo sé cómo es pasar por un proceso tan doloroso como este y encontrarse a uno mismo en una posición en la que uno no puede hacer nada; puedes amar a alguien y entiendes que eso no es suficiente. Pero también sabía que, infortunadamente, no soy el único. Todo el mundo tiene una abuela, o un abuelo o alguien que tiene que lidiar con este dilema de: qué haces con la gente que amas cuando empiezan a perder la cordura. No era contar mi historia, sino era más compartir emociones.